El III Congreso Nacional One Health celebrado bajo el lema One Health en acción: conectando ideas, personas y soluciones, concluye con éxito de asistentes, así como número de mesas redondas, conferencias y comunicaciones recibidas, con un crecimiento de casi un 25%. Organizado por la Plataforma One Health en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el Congreso ha sido punto de encuentro para avanzar en la aplicación real del enfoque One Health.
El cambio climático es una de las realidades más evidentes que ponen sobre la mesa la importancia de pasar a la práctica. Tal y como ha expuesto Elisa Sainz de Murieta, profesora de la Universidad del País Vasco (EHU) e investigadora asociada del BC3 Basque Centre for Climate Change en la conferencia ‘Cambio climático y salud: una perspectiva socioeconómica’, “el cambio climático está teniendo ya consecuencias sobre la salud de las personas en España, y estos efectos pueden cuantificarse en términos económicos. Por ejemplo, el calor extremo (uno de los peligros más estudiados) aumenta la presión sobre el sistema sanitario, con un incremento de hospitalizaciones cuyo coste médico directo se estima en más de 17 millones de euros anuales en 2030”.
La edad, el estado de salud previo o la situación económica determinan la vulnerabilidad ante el cambio climático. “Las personas mayores, quienes padecen enfermedades crónicas, y los hogares con bajos ingresos tienen menor capacidad de protegerse y de recuperarse ante cualquier impacto climático sobre la salud”, añade.
Por su parte, el impacto sobre la población trabajadora es también muy relevante: entre 1994 y 2013, más de 19.000 lesiones laborales anuales fueron atribuibles a temperaturas no óptimas, con una carga económica estimada de 320 millones de euros en dicho periodo.
A escala europea, los países del sur registran seis veces más fallecimientos por calor extremo que los del norte. España, junto con Italia, Grecia y otros países mediterráneos, está entre los más expuestos. Y dentro de España, el sur y las zonas mediterráneas concentran los mayores riesgos frente al calor extremo, tanto en términos de mortalidad y morbilidad por calor como de impacto sobre la población trabajadora. Estas diferencias climáticas se solapan además con diferencias socioeconómicas: dentro de una misma CCAA o ciudad, las zonas con mayor proporción de población envejecida, mayor peso del sector primario o mayor prevalencia de pobreza energética, por ejemplo, presentan una vulnerabilidad añadida. La dimensión territorial y la social están, por tanto, íntimamente relacionadas en el análisis del riesgo climático sobre la salud.
En este sentido, “el cambio climático actúa como amplificador de desigualdades preexistentes, lo que lo convierte en un factor ineludible a la hora de abordar la salud de una forma integral”, apunta esta experta.
Y las proyecciones son preocupantes. Según indica Elisa Sainz de Murieta, en ausencia de adaptación, el impacto del calor sobre la salud se intensificará de forma muy significativa y la mortalidad atribuible al calor podría casi triplicarse y las pérdidas de productividad laboral podrían alcanzar un 2% del PIB español a finales de siglo.
Sin embargo, añade, “hay un mensaje importante: con medidas efectivas, la mortalidad atribuible al calor en la segunda mitad de siglo podría reducirse significativamente. De hecho, los estudios científicos muestran que los beneficios de llevar adelante políticas climáticas, tanto de mitigación (reducción de emisiones) como de adaptación (prepararnos para los impactos) son muy coste-efectivas, y muchas tienen además otros co-beneficios”.
Actualmente, son muchos los equipos trabajando sobre el cambio climático y la salud en España, tanto en investigación epidemiológica y de impactos sobre la salud, evaluación de riesgos, como en investigación aplicada con perspectiva socioeconómica. Este es el caso del Instituto Nacional de Salud Carlos III y ISGlobal en Barcelona, el grupo de investigación en salud ambiental de la Universidad del País Vasco (EHU) o ERICC-2025, la Evaluación de Riesgos e Impactos derivados del Cambio Climático en España, coordinada por la Oficina Española de Cambio Climático, que constituye la herramienta de referencia nacional para conocer los riesgos del cambio climático y la planificación de la adaptación. Y dentro de los proyectos destacados en el propio informe ERICC-2025, COOLTORISE es un buen ejemplo de acción concreta en la intersección entre salud, energía y vulnerabilidad socioeconómica, trabajando con familias en riesgo de pobreza energética estival en Madrid y Barcelona.
Arte, salud y bienestar
Noemí Ávila Valdés, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, ha abordado el impacto de la cultura en la salud en la conferencia “Arte, salud y bienestar”, una cuestión que analiza en el artículo Cultura y salud: es hora de actuar. ¿Pero cómo
“Participar en arte y cultura es un comportamiento positivo para la salud, al igual que la participación en actividades físicas, el consumo de alimentos nutritivos o el contacto con la naturaleza. Esta idea clave adquiere una especial dimensión por el ‘momentum’ en el que estamos, una convergencia de evidencia científica, iniciativas políticas y marcos institucionales”, destaca esta experta.
Así, son diversos los informes y publicaciones de organismos abundando en esta tesis, como la OMS, o la Comisión Europea que reconoció, en el nuevo marco sobre salud mental, que la participación cultural puede mejorar el bienestar y reducir el riesgo de trastornos, y de forma más específica hizo hincapié en la promoción y la protección de la salud mental de los jóvenes en la era digital. En el contexto nacional, el recién presentado Plan Nacional de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura incorpora un eje específico sobre salud, innovación y bienestar. Este plan propone integrar la cultura en espacios sociosanitarios y en estrategias de salud pública, reconociendo su capacidad para mejorar la calidad de vida, promover el bienestar emocional, contribuir a la salud mental y al envejecimiento activo, y reforzar la cohesión comunitaria.
Pero ¿cuáles son los principales retos para avanzar desde el reconocimiento hacia la acción? Para Noemí Ávila cabe subrayar la necesidad de sensibilización, formación interdisciplinaria, financiación sostenible y gobernanza intersectorial. Desde el ámbito de la universidad, preocupa especialmente la formación de profesionales, con dificultades para que los planes de estudio permeen.
Entrega de premios
En el último día del Congreso se han entregado los premios a las mejores comunicaciones, que han destacado por su excelencia científica, su marcado carácter multidisciplinar, su aportación de soluciones a problemáticas reales que no pueden ni deben abordarse únicamente desde un punto de vista asistencial, según destaca Franz Peters, vocal de la Junta Directiva de la Plataforma One Health y presidente del Comité Científico del Congreso. Franz explica que cada aportación ha sido evaluada por al menos dos revisores independientes, que han tenido en cuenta aspectos formales, de divulgación, de alineamiento con el concepto One Health, de repercusión en políticas públicas y de transferencia industrial, además de los aspectos más científicos. Asimismo, se congratula de que, gracias a esta evaluación de carácter objetivo, cinco de los seis galardones hayan sido obtenidos por investigadoras, a la vez que la mitad de los premios han sido otorgados a estudiantes, cuando el conjunto de contribuciones presentadas contaba con el 59% de mujeres en primera autoría y solo el 29% de las contribuciones eran por parte de estudiantes. Los premios han sido concedidos a los siguientes trabajos:
- Premio One Health en la categoría «Contaminación ambiental y economía circular» a Azucena Bermejo-Nogales y coautores por Biocidas y especies no diana: cómo encajan los marcadores moleculares en la economía circular.
- Premio One Health en la categoría «Miradas sociales para la equidad en salud» a Anna Espart y coautoras por Impacto del calor extremo asociado al cambio climático en la deshidratación de trabajadores agrícolas temporales: una perspectiva One Health.
- Premio One Health en la categoría «Gestión del agua y resiliencia alimentaria» a Isabel Reyes-Bárbara y coautores por La gestión del agua en origen en embalses de abastecimiento: su papel en la conservación del ecosistema y la salud humana.
- Premio One Health en la categoría «Conectando One Health con la sociedad» a Vladimir Akhrimenko y coautores por Wastewater analysis of the consumption of sustances of abuse in the Basque Country.
- Premio One Health en la categoría «La epidemia silenciosa de las resistencias a los antimicrobianos» a Laura Alguacil Cuéllar y coautores por Environmental airborne fungi with pathogenic potential.
- Premio One Health en la categoría «Donde convergen especies» a Bárbara Martín-Maldonado por Detección de hemoplasmas asociados a murciélagos en niños inmunocomprometidos sin exposición silvestre.




