La asociación de pacientes reclama que la sexualidad, el dolor, el suelo pélvico y la recuperación tras los tratamientos formen parte de la atención oncológica y puedan abordarse sin estigma.
La Asociación de Afectadas por Cáncer de Ovario y Ginecológico (ASACO) ha situado el bienestar íntimo entre las necesidades que deben atenderse durante y después de un cáncer ginecológico. La entidad ha dedicado a esta cuestión varias actividades del Día Mundial de los Cánceres Ginecológicos, World GO Day, celebrado el 20 de septiembre.
La campaña de 2026 se desarrolla bajo el lema Support Not Stigma y pide sustituir los silencios que rodean la salud ginecológica por información y apoyo efectivo. ASACO ha organizado un webinar sobre vida íntima y suelo pélvico y una jornada centrada en ejercicio y calidad de vida dentro de su programación del GO Day 2026.
La sexualidad puede cambiar después del cáncer
En el webinar Vida íntima y suelo pélvico, las especialistas abordaron los cambios en la sexualidad, el dolor y la recuperación después de los tratamientos. Uno de sus mensajes principales fue que la sexualidad puede cambiar, pero no desaparece. Tampoco existe una fecha válida para todas las mujeres a la hora de retomar la actividad sexual: deben tenerse en cuenta la cicatrización, el tipo de tratamiento y las sensaciones de cada paciente.
La sesión insistió en que el dolor no debe aceptarse como una consecuencia inevitable. Puede responder a causas que necesitan valoración y tratamiento. Hablar de estas molestias con el equipo sanitario permite estudiarlas y plantear alternativas adaptadas a cada situación.
El suelo pélvico también formó parte del encuentro. Su cuidado requiere fuerza y capacidad de relajación, y la fisioterapia especializada puede ayudar a recuperar función y confort cuando está indicada. ASACO subraya que la recuperación es un proceso individual, no una meta que deba alcanzarse en un plazo determinado.
Hablar de sexualidad también es atención oncológica
Las consecuencias de un cáncer ginecológico no terminan con el control del tumor. La cirugía, la radioterapia, los tratamientos sistémicos y los cambios hormonales pueden afectar al cuerpo, la imagen personal, las relaciones y la vida sexual. Incorporar estas cuestiones a las consultas ayuda a que las pacientes puedan plantear dudas que con frecuencia quedan fuera de la conversación clínica.
Esta demanda coincide con otras necesidades expresadas por la presidenta de ASACO, Charo Hierro, en una entrevista con News ProPatiens sobre apoyo emocional y centros de excelencia. La asociación ofrece apoyo a mujeres afectadas y reclama una atención que contemple la calidad de vida junto con los resultados clínicos.
La Anatomía Olvidada pone a prueba el conocimiento
ASACO ha lanzado la segunda edición de La Anatomía Olvidada, una iniciativa digital que busca mejorar el conocimiento sobre la anatomía femenina y los cánceres ginecológicos. La campaña incluye un test virtual de menos de tres minutos, cuyos contenidos han sido revisados por José Luis Sánchez Iglesias, ginecólogo oncólogo y presidente de ONCOSEGO.
La propuesta parte de una idea práctica: conocer el propio cuerpo, los factores de riesgo y los signos que requieren consulta facilita conversaciones más claras con los profesionales sanitarios. También ayuda a combatir la vergüenza o el miedo que pueden retrasar la petición de información y atención.
No todos los cánceres ginecológicos cuentan con las mismas posibilidades de prevención o detección precoz. En el caso del cáncer de ovario no se recomienda un programa de cribado para la población general porque las pruebas estudiadas no han demostrado reducir la mortalidad. Esta limitación refuerza la necesidad de valorar los síntomas persistentes y los antecedentes personales o familiares con profesionales sanitarios.
Más de un millón de diagnósticos cada año
Los cánceres ginecológicos incluyen los tumores de ovario, endometrio o cuerpo uterino, cuello del útero, vagina y vulva, además de otros menos frecuentes. ASACO estima que en España se diagnostican alrededor de 12.300 casos al año. El cáncer de endometrio es el de mayor incidencia, seguido por los de ovario y cérvix, según los datos difundidos por la entidad.
En el ámbito internacional, la campaña World GO Day 2026 señala que más de tres millones de mujeres viven con alguno de estos cánceres y que cada año se producen más de un millón de nuevos diagnósticos. Las proyecciones de GLOBOCAN citadas por la campaña sitúan la cifra por encima de los dos millones anuales en 2050.
World GO Day fue impulsado en 2019 por la Sociedad Europea de Oncología Ginecológica (ESGO) y su red de organizaciones de pacientes ENGAGe. En 2026 celebra su octava edición con una llamada a crear sistemas de apoyo para las pacientes y sus cuidadores y a dar mayor presencia a la salud de las mujeres en las políticas públicas.
Las asociaciones amplían la agenda de la atención
Desde la perspectiva del Instituto ProPatiens, la iniciativa de ASACO refleja una aportación esencial de las organizaciones de pacientes: identificar necesidades que pueden quedar relegadas en una atención centrada en pruebas y tratamientos. La intimidad, el dolor, el apoyo emocional y la recuperación funcional influyen en la calidad de vida y requieren información fiable, espacios seguros para preguntar y vías de derivación adecuadas.
Charo Hierro defiende que el abordaje de estos tumores se realice en centros expertos y que la calidad de vida sea una prioridad. Esta petición se suma a la reclamación de unidades especializadas para el cáncer de ovario, especialmente cuando los síntomas son inespecíficos y una parte importante de los diagnósticos se produce en fases avanzadas.
Una atención integral debería facilitar
- Preguntas explícitas sobre dolor, sexualidad, síntomas vaginales y cambios corporales durante el seguimiento.
- Acceso a profesionales con formación en fisioterapia de suelo pélvico, salud sexual y apoyo psicooncológico cuando sea necesario.
- Información comprensible sobre los efectos de cada tratamiento y las opciones disponibles para aliviar sus consecuencias.
- Derivación a equipos expertos y coordinación con asociaciones que puedan acompañar a las pacientes y sus familias.
La campaña Support Not Stigma sitúa estas necesidades dentro de la atención sanitaria y social. Preguntar por la vida íntima, pedir ayuda ante el dolor y recibir apoyo durante la recuperación forman parte del cuidado, con tiempos y decisiones adaptados a cada mujer.
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