El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa que afecta a más personas mayores de 65 años en nuestro país (después del Alzheimer). En la actualidad aún no se conoce qué es lo que origina la enfermedad de Parkinson.

 

En los últimos años, la investigación del parkinson se centra en descubrir qué desencadena esta patología neurodegenerativa con el objetivo de que en el futuro pueda ser prevenida o curada.

Los pacientes con parkinson presentan una degeneración progresiva de neuronas que producen dopamina en el cerebro, un neurotransmisor fundamental tanto a nivel cognitivo como motor. Como consecuencia desarrollan síntomas característicos como temblores, movimiento lento (bradicinesia) o rigidez muscular e incluso problemas en el habla o escritura.

Hasta ahora todos los tratamientos de la enfermad son sintomáticos y en ningún momento curan la enfermedad. Por ello, la labor de los investigadores se centra en la búsqueda de mecanismos que subyacen a esta patología.

Mientras tanto, sí van llegando herramientas que facilitan la vida de las personas con parkinson, desde cucharas anti temblores hasta sistemas de monitorización para que puedan ser independientes durante el mayor tiempo posible.

¿Qué es el Parkinson? Más allá del temblor de manos

Investigación del Parkinson

Hace unos años, la revista Annals of Neurology publicaba la investigación llevada a cabo por varios grupos de investigación liderados por el Hospital del Vall d’Hebrón de Barcelona, que demostraba que una proteína humana llamada alfa-sinucleína, tenía la capacidad de iniciar y extender el proceso que tipifica la enfermedad de Parkinson, tanto en ratones como en primates. Estudios recientes demuestran que las formas sintéticas de esta proteína son tóxicas para las neuronas y pueden propagarse de una célula a otra.

En el estudio dirigido por Miquel Vila (miembro del grupo CIBERNED y de Enfermedades Neurodegenerativas del Vall d’Hebrón), los responsables extrajeron agregados de alfa-sinucleína del cerebro de fallecidos con Parkinson y los inyectaron en el cerebro de ratones y primates. Cuatro meses después los ratones comenzaron a presentar degeneración de las neuronas dopaminérgicas y cúmulos intracelulares de alfa-sinucleína patológica en estas células. Con los monos ocurrió 9 meses después. Todo este proceso es el que ocurre en el Parkinson.

La conclusión es que los agregados patológicos de esta proteína, obtenidos de pacientes con enfermedad de Parkinson, tienen la capacidad de iniciar y extender el proceso neurodegenerativo tanto en ratones como en primates. Esta conclusión sirve para dar nuevas pistas sobre los mecanismos de inicio y progresión de la enfermedad, algo muy valioso ya que a día de hoy aún no se conoce el origen de esta enfermedad.

Nuevas conclusiones del estudio ⬇️

Nuevos enfoques terapéuticos para tratar el Párkinson

La revista Brains publica nuevos datos del estudio comenzado en 2011

Avances en el tratamiento del Parkinson

Actualmente la enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero sí se puede controlar de forma muy eficaz. Se conocen muchos aspectos del proceso neurodegenerativo subyacente a la enfermedad, pero los tratamientos que lo modifican todavía están en fase experimental. Por lo tanto, el tratamiento de la enfermedad de Parkinson actual se dirige únicamente a mejorar los síntomas derivados de la pérdida y muerte neuronal. Como consecuencia de esto, los afectados de parkinson deben ingerir estos fármacos antiparkinsonianos de por vida, según la dosis y combinación de medicamentos que su neurólogo considere más adecuado para su caso en particular.

El tratamiento va dirigido tanto al control de los síntomas motores como al de los no motores, pues a veces estos últimos son incluso más incapacitantes. Al inicio de la enfermedad predominan los síntomas motores que responden a levodopa, un medicamento basado en dopamina. En el caso de la enfermedad de Parkinson avanzada los problemas a resolver son las fluctuaciones de estado motor y no motor derivadas de la neurodegeneración y de la medicación dopaminérgica, así como síntomas motores y no motores que no responden a levodopa.

También es clave destacar los avances terapéuticos con tratamientos como el uso de ultrasonidos para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson.

¿Está cerca la cura del Parkinson?

Hasta ahora la investigación del parkinson desarrollada no permite curarlo, ya que aún no se conocen los factores que desencadenan esta enfermedad, pero sí sabemos que existe «una degeneración de las neuronas dopaminérgicas de la substancia negra pars compacta, a nivel del tronco cerebral, y este déficit es el causante de las principales manifestaciones de la enfermedad», explica el Dr. José Obeso, director del HM CINAC.

Las razones por las cuales se produce esta vulnerabilidad específica en estas neuronas es aún una incógnita, aunque el equipo de Obeso trabaja actualmente en la demostración de una de las teorías que podrían explicar esta vulnerabilidad. Estaríamos ante «un exceso de uso de estas neuronas, que son las que se encargan de adquirir y ejecutar los actos motores que usamos en la vida cotidiana», señala Obeso. Estas se pasarían toda nuestra vida realizando un esfuerzo de aprendizaje constante por lo que se volverían más vulnerables y acabarían degenerando.

De esta manera y según esta hipótesis de Obeso, «en las sociedades occidentales actuales, este esfuerzo podría ser incluso mayor, ya que se realizan distintas tareas de forma simultánea y a veces durante todo el día». Esta teoría, explica el Dr. Obeso, «implicaría que podemos condicionar un mayor o menor riesgo de sufrir la enfermedad con el tipo de vida que llevemos».