El presidente de la Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad advierte de las consecuencias físicas, emocionales y sociales de esta enfermedad, denuncia la persistencia del estigma y reclama una atención multidisciplinar y un plan integral para todas las etapas de la vida.
La obesidad no puede reducirse a una cuestión de voluntad individual ni abordarse únicamente desde la alimentación y el ejercicio. Es una enfermedad crónica y multifactorial que puede afectar a la salud física y emocional, la autonomía personal, las relaciones sociales y la vida laboral.
Así lo defiende Federico Luis Moya, presidente de ANPO, la Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad. En esta entrevista con el Instituto ProPatiens, Moya analiza la magnitud del problema en España, las barreras que encuentran los pacientes en el sistema sanitario y el impacto que siguen teniendo el estigma, la discriminación y la culpabilización.
El presidente de ANPO también reclama unidades asistenciales multidisciplinares, una mayor formación de los profesionales sanitarios y un Plan Integral de Abordaje de la Obesidad que incorpore a las asociaciones de pacientes en su diseño y desarrollo.
«La sociedad sigue sin comprender que la obesidad es una enfermedad multifactorial y crónica».
Pregunta. ¿Cómo valora la magnitud actual de la obesidad en España y hasta qué punto considera que la sociedad y las instituciones son conscientes de su gravedad como enfermedad crónica?
Federico Luis Moya. La situación es muy preocupante. Debemos tener en cuenta que la World Obesity Federation estima que, para 2030, más de la mitad de la población española vivirá con sobrepeso u obesidad.
Desde el punto de vista sanitario, esto significa que una parte muy importante de la población podría desarrollar alguna de las más de 200 comorbilidades asociadas directamente a la obesidad.
Además, la sociedad sigue sin comprender que estamos ante una enfermedad multifactorial y crónica. Existen diversos factores que pueden hacer que una persona desarrolle obesidad.
Pregunta. Desde la experiencia de ANPO, ¿cuáles son las principales consecuencias que la obesidad tiene en la salud física y emocional, así como en la vida familiar, social y laboral de las personas afectadas?
Federico Luis Moya. Las consecuencias son tan amplias como las más de 200 comorbilidades asociadas a la obesidad. Entre ellas debemos prestar especial atención a los problemas de salud mental, que pueden llegar a ser muy limitantes.
También cabe destacar la artrosis y otros problemas articulares, que en algunos casos pueden alcanzar tal gravedad que la persona necesite una prótesis.
En las actividades cotidianas encontramos dificultades para mantener una higiene personal adecuada o para realizar acciones aparentemente sencillas, como atarse los cordones de los zapatos.
Algunas personas que viven con obesidad y forman parte de ANPO también destacan las dificultades para realizar las tareas de su puesto de trabajo. La enfermedad puede limitarlas igualmente a la hora de acceder a un empleo.
Pregunta. ¿De qué manera influyen el estigma, la discriminación y la culpabilización en la calidad de vida de las personas con obesidad y en su disposición a buscar ayuda profesional?
Federico Luis Moya. Por desgracia, todavía existe una gran estigmatización de las personas que viven con obesidad. La sociedad sigue culpabilizando a la persona por padecer esta enfermedad.
Esto puede hacer que se considere la única responsable de su situación y que, como consecuencia, no acuda a un profesional de la salud que pueda ayudarla.
Ese sentimiento de culpabilidad agrava la enfermedad y sus comorbilidades y empeora la calidad de vida. Además, puede incrementar el gasto sanitario en medicamentos y tratamientos terapéuticos.
«La culpabilización puede hacer que la persona se considere la única responsable de su enfermedad y no acuda a un profesional que pueda ayudarla».
Pregunta. ¿Cuáles son las principales barreras que encuentran actualmente los pacientes para acceder a un diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y un seguimiento continuado dentro del sistema sanitario?
Federico Luis Moya. Después de superar el estigma propio y el procedente de la sociedad, las personas que vivimos con obesidad podemos llegar a otro espacio en el que todavía existe estigmatización: la consulta sanitaria.
Algunas personas siguen teniendo que escuchar expresiones como «menos plato y más zapato». Esta frase demuestra la falta de formación que todavía existe entre algunos profesionales de la salud acerca de la obesidad y sus consecuencias.
A esta falta de formación se añade que algunos profesionales no disponen de las herramientas necesarias para realizar un diagnóstico adecuado. Desde nuestro punto de vista, esta carencia está relacionada con la falta de reconocimiento efectivo de la obesidad como una enfermedad en nuestro país.
Pregunta. ¿Qué características debería tener un modelo asistencial verdaderamente integral y multidisciplinar para responder a las distintas necesidades de las personas con obesidad?
Federico Luis Moya. Es necesario implementar unidades multidisciplinares para el tratamiento de la obesidad. Estas unidades permitirían abordar la enfermedad de una manera más efectiva y mejorar el proceso asistencial de las personas que viven con ella.
Para mejorar la calidad de la atención también es esencial que la obesidad sea reconocida como una enfermedad crónica y multifactorial dentro del Sistema Nacional de Salud.
Sin este paso resulta difícil trabajar conjuntamente con los responsables de la toma de decisiones y los profesionales sanitarios para mejorar la calidad de vida de las personas que viven con obesidad.
Pregunta. ¿Qué papel desempeñan las asociaciones de pacientes en la información, el acompañamiento, la defensa de derechos y la representación de las personas con obesidad ante las instituciones sanitarias y la sociedad?
Federico Luis Moya. Desde nuestra experiencia, la de nuestros socios y de acuerdo con uno de nuestros principales objetivos, colaboramos directamente con los profesionales sanitarios para informar, defender y representar a las personas que viven con obesidad.
También facilitamos información directamente de paciente a paciente. Esa cercanía ayuda a transmitir y comprender mejor los mensajes.
Después de estos años de experiencia, animamos a todos los profesionales de la salud a «recetar asociacionismo». Es algo que el paciente puede rechazar inicialmente, pero cuando aparecen las dudas resulta muy útil conocer y comprender su nueva situación a través de la experiencia personal.
Las asociaciones proporcionan no solo conocimientos teóricos, sino también la experiencia práctica de otras personas que conviven con la misma enfermedad.
«Animamos a todos los profesionales de la salud a recetar asociacionismo».
Pregunta. ¿Cuáles son actualmente los principales proyectos, prioridades y retos de ANPO y qué objetivos se ha marcado la asociación para los próximos años?
Federico Luis Moya. Nuestro principal objetivo es el reconocimiento de la obesidad como una enfermedad. Se trata de un objetivo fundamental porque es la manera de iniciar el cambio en nuestro país.
Todas nuestras prioridades de futuro pasan por mejorar la calidad de vida de las personas que viven con obesidad. Queremos continuar apoyando a los profesionales sanitarios para que puedan ofrecer información de calidad sobre la enfermedad y sus consecuencias.
También trabajamos con asociaciones de pacientes vinculadas a diferentes comorbilidades relacionadas con la obesidad. Esta colaboración nos permite formar e informar a las personas sobre sus posibles consecuencias.
Pregunta. ¿Qué cambios deberían impulsar las administraciones sanitarias, los profesionales, los medios de comunicación y la sociedad para mejorar la prevención, la atención y la calidad de vida de las personas con obesidad?
Federico Luis Moya. Es necesario poner en marcha un Plan Integral de Abordaje de la Obesidad y sus comorbilidades que comprenda todas las etapas de la vida.
En este plan deben trabajar conjuntamente los responsables de la toma de decisiones, los profesionales de la salud y las asociaciones de pacientes. De esta manera se incorporaría la visión de todas las partes implicadas en el abordaje de la obesidad y de las enfermedades relacionadas.
La propuesta de ANPO plantea un cambio de enfoque que sustituya la culpabilización por el conocimiento, las intervenciones aisladas por una atención coordinada y la consideración pasiva de los pacientes por su participación efectiva en las decisiones sanitarias.




